lunes, 4 de mayo de 2009

Monasterios de la Sierra de la Demanda

Acércate a San Millán de la Cogolla, Valvanera o Santo Domingo de Silos y podrás apreciar la serenidad, la austeridad y el frío de los monasterios. Los dos primeros se encuentran en La Rioja y el otro en Burgos; aparte de los edificios, históricos en sí, siempre nos quedará el marco donde se encuentran: valles, ríos, fuentes, montañas... una delicia.

11 comentarios:

  1. Veo que has tenido un día de turismo , espero que sea sin incidentes para el próximo día.

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  2. Es primavera,disfrútala.
    El tiempo es oro.

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  3. PERDONA SI METO LA PATA, SOY NOVATA.

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  4. Estas que te sales. Tienes recrd de entradas.

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  6. Como se nota donde hay arte,y alguién entendido en patrimonio cultural.

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  7. Yo ya en veranito y lago quiero estar, sin desmerecer Cogolla claro, está.

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  8. Adivina adivinanza.
    Blanco, blanco como una tiza
    y el sábado le dieron una paliza.

    ¿¿Qué es??

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  9. Se nota que has disfrutado con ese viaje.¡Cómo necesitamos echar una escapada.

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  10. Carta de una madre de Lepe a su hijo


    Querido hijo:

    Te escribo estas letras para que sepas que estoy viva. Estoy escribiéndote
    despacio porque sé que tú no eres para leer deprisa. Si recibes esta carta
    es que te llegó, y si no, me lo dices y te la mando otra vez.

    El tiempo por aquí no está mal: la semana pasada sólo llovió dos veces; la
    primera stuvo lloviendo tres días, y la segunda cuatro. Ya te mandé la
    chaqueta, pero te digo que tu tío Pepe dijo que si la mandábamos con botones
    pesaría mucho, y el envío sería muy caro, así que se los quitamos y se los
    metimos en el bolsillo de dentro.

    Por fin ya pudimos enterrar a tu abuelo; lo encontramos cuando lo de la
    mudanza; estaba metido en el armario desde aquel día que nos ganó jugando al
    escondite.

    Te cuento que el otro día explotó la cocina de gas y tu padre y yo salimos
    disparados por el aire y caímos fuera de la casa. ¡Qué emoción! Era la
    primera vez que tu padre y yo salíamos juntos de casa.

    Vino el médico y me puso un tubo de cristal en la boca y me dijo que no
    podía hablar en diez minutos. Tu padre quería comprarle el tubo.

    Perdona la mala letra y las faltas de ortografía; es que yo me canso de
    escribirte y ahora le estoy dictando a tu padre y ya sabes lo burro que es.

    Y hablando de tu padre, ¡qué orgulloso está!. Te cuento que ahora tiene un
    buen trabajo, tiene 500 personas por debajo de él; es el encargado de segar
    el cementerio. El otro día leyó en el periódico que, según las encuestas, la
    mayoría de los accidentes ocurren a un kilómetro de casa, así que nos
    mudamos más lejos.

    No vas a reconocer la casa; el sitio es muy guapo y hasta tengo lavadora,
    aunque no estoy segura de que funcione. Ayer metí la ropa, tiré de la
    cadena y desde ese momento no la volví a ver.

    Tu hermana Julia, la que se casó con su marido, parió. Como todavía no sé de
    qué sexo es, no puedo decirte si eres tío o tía. Si es niña van a llamarla
    como yo. Ella, a tu hermana la llamarán mamá. La otra hermana, Pilar, esta
    embarazada de cinco meses. Tu padre le preguntó si estaba segura de que era
    de ella. Y por último, tu hermano Juanchu sigue tan despistado como siempre;
    el otro día cerró el coche, dejo las llaves dentro y tuvo que ir tres km.
    para allá y tres km. para acá, a casa, a por el duplicado, para poder
    sacarnos a tu padre y a mi de dentro del coche.

    Tu primo Paco se casó y pasa toda la noche rezándole a la mujer porque le
    dijeron que era virgen.

    A quien nunca más vimos por aquí es al tío Carlones, el que murió el año
    pasado.

    Ahora el que nos tiene preocupados es tu perro, el Puski; está empeñado en
    correr detrás de los coches que están parados.

    ¿Recuerdas a tu amigo Antón? Ya no está en este mundo. Su padre murió hace
    dos meses y como había pedido ser enterrado en el lago, el pobre Antón
    murió cavando la poza en el fondo.

    Bueno, hijo, no te pongo dirección de la carta porque no la sé.

    La gente que vivió aquí antes, se llevó los números para no tener que
    cambiar de domicilio.

    Si ves a doña Remedios salúdala de mi parte, y si no la ves no le digas
    nada.

    Un abrazo. Te quiere

    Tu madre


    P.D. Iba a mandarte 100 euros pero ya cerré el sobre.


    María Morales

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